MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Como maestro de carrera la docencia ha sido el pilar de mi profesión. He tenido la oportunidad de desempeñar funciones docentes en primaria, secundaria, bachillerato tecnológico y en licenciatura, por cierto en licenciaturas de formación de docentes. Esto me ha dado la oportunidad de concebir a la práctica docente no como una alternativa colateral de mi profesión, sino como la expresión más nítida de ella. Al estudiar la Licenciatura en Matemáticas después de haber realizado los Estudios de la Normal y posteriormente una Maestría en Pedagogía y una Especialización en Investigación Educativa, me abrieron la posibilidad de trabajar como Maestro de Matemáticas en los niveles medio, medio superior y superior y a su vez de Investigación y de asignaturas relacionadas con la Pedagogía.
Este recorrido lo he realizado en más de 25 años, 5 en primaria, 4 en secundaria y 16 en el nivel medio superior, simultáneamente 10 años en el nivel superior en el Tecnológico de Estudios Superiores de Jilotepec y en la Subsede Jilotepec de la Universidad Pedagógica Nacional. Todo inicia fortuitamente al solicitar como hijo de un humilde campesino estudios de Normal en la Modalidad de Internado. Tuve la dicha de acudir en mis prácticas profesionales a lejanos lugares en la Sierra de Hidalgo, La Huasteca. Ahí surgieron emociones indescriptibles al llevar el conocimiento hasta esas latitudes, donde el maestro tiene una envergadura de alta estima. Creo que la palabra que resume lo que fui sintiendo por mi profesión es un profundo cariño.
Desde luego, esta percepción que tengo de la práctica docente se ha visto iluminada a través del tiempo y de los espacios en los que la vida me ha colocado como docente. En la secundaria tuve la oportunidad de trabajar simultáneamente en el turno matutino en una escuela de los cinturones de miseria de Naucalpan, Estado de México y en el turno vespertino en la Zona Dorada de Satélite. Escenarios contrastantes, (en el turno matutino el maestro se distinguía por su presencia pulcra, en la tarde el maestro era el único que llegaba en pesero a diferencia de los alumnos que bajaban de lujosos carros), pero que me llenaron de fortaleza e ilusiones como maestro.
Me salí de la gran urbe. Regresé a mis raíces. Llegué como maestro al CBTis de Jilotepec a escasos 30 kilómetros del pueblito donde nací. Llegué a ser Director. Participé directamente en la fundación del Tecnológico y de la Subsede de la UPN.
Con esta narración, voy al encuentro de muchos significados profesionales. En el CBTis he tratado de no ser solamente el maestro de matemáticas, he buscado permanentemente la transformación y la mejora. Incluso soy el coordinador de calidad. Intento implementar el Sistema de Gestión de la Calidad, por el simple hecho de que en el CBTis van a estudiar mis vecinos, mis familiares, mi gente, mi pueblo.
En mi práctica docente he experimentado en carne propia las distintas perspectivas del proceso de enseñanza aprendizaje. He vivido lo que implica ser el maestro que enseña porque así está legitimado y los alumnos, padres y autoridades así lo esperan. Ahora las cosas son distintas, ahora “trato de no dar clases” a pesar de que me gusta mucho dar clases. Ahora intento que los alumnos enfrenten colaborativamente problemas concretos, les doy alguna orientación por donde podrían comenzar, ellos tienen que construir ecuaciones y procedimientos. Escribo muy poco o nada en el pizarrón. Se trata de que los estudiantes encuentren soluciones a partir de los procedimientos que construyen e incluso elaboren los objetos reales para los cuales se plantearon los problemas. En este devenir el significado que atribuyo a “ser maestro” del nivel medio superior se sustenta en mis creencias sobre el hecho educativo: creo en el constructivismo, el aprendizaje significativo, en el aprendizaje colaborativo, en el conocimiento holístico y en la inversión de la estructura lógica del conocimiento, tal que ser maestro para mí dejó de ser el poseedor de la verdad frente al estudiante. Ahora es el facilitador de su aprendizaje.
El constructivismo es un proceso experimental. En el camino se llena uno de hermosas satisfacciones y a la vez muchos sinsabores. En particular, siento lacerante la persistencia entre estudiantes y compañeros maestros en la idea de que “el maestro viene a enseñar a los alumnos”. Recientemente dejé un problema de optimizaciones distinto a cada alumno para que lo resolvieran con derivadas, me sorprendió enormemente que algunos alumnos acudieran a otros maestros y esos maestros se los resolvieron en vez de orientarlos de cómo podrían resolverlos. En el semestre pasado, apliqué un examen extraordinario abierto, de libre uso de recursos, los alumnos acudieron a otros compañeros, ellos les resolvieron los ejercicios y me los presentaron. Ello me convence de que estamos aun lejos en este andar hacia el constructivismo, pero sobre todo nosotros mismos: los maestros.
SALUDOS A TODOS
NICOLÁS RIVERA MARTÍNEZ
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Buen día
ResponderEliminarCompañero Nicolás es sorprendente todo lo que tuvo que pasar para llegar a ser docente por el lugar donde asistió a sus practicas y el recorrido que ha llevado desde que inicio tiene una experiencia muy amplia por el hecho de haber sido docente desde la primaria hasta el bachillerato porque realmente se pude dar cuenta del proceso que llevan los alumnos desde ese nivel y reconocer sus habilidades así como se caídas durante ese proceso y para llegar a identificar las problemáticas de las instituciones primeramente hay que pasar por la docencia para poder identificar las problemáticas dentro del aula y después resolverla las que por fuera pueden ayudar por dentro. Lo felicito compañero por su trayectoria profesional.